Hace pocos días Richard Branson, fundador de Virgin Galactic, hizo su primer vuelo espacial.

Durante el trayecto hizo un discurso súper emotivo alentando a los niños a perseguir sus sueños, para que en un futuro sean ellos quienes conquisten el espacio exterior.

Hace un par de días Jeff Bezos, también conocido como "el tío de Amazon" cuyos orígenes son de un pueblo de España llamado Villafrechós, realizó su primer vuelo espacial con su empresa Blue Origin.

Entre la tripulación de este vuelo se encontraban: Daemen, la persona más joven en ir al espacio (con 18 años) y la más veterana: Funk (con 82) a quien muchos años atrás le negaron ser astronauta por 'ser mujer'.

El vuelo solo duró 11 minutos y lo que me encantó de él es que una vez llegaron al espacio y se quitaron los cinturones, emplearon su tiempo en hacer gilipolleces varias:

- Lanzar pelotas los unos a los otros.
- Dar vueltas en la ingravidez mientras gritaban chorradas.
- Lanzar caramelos a distancia a la boca.

Nada de discursos tipo Neil Armstrong.

Y a mí eso me encantó.

Este tema me hizo pensar en mis correos.

Seguro que más de uno/a piensa que no estoy muy fino de la cabeza.

Y la verdad es que no le falta razón.

Pero es que no veo el sentido en impostar ser alguien que no soy solo porque tenga un negocio.

En mis primeros cursos parecía que era un robot narrando lo que hacía ya que me ponía muy nervioso grabando.

En cambio hoy en día disfruto del proceso e intento mostrarme tal y como soy, como ves en estos correos.

David Perálvarez