Este lunes abrieron la vacunación para mi franja de edad.

El mismo día temprano pedí cita y me dieron para este sábado, pero no en mi ciudad.

Lo cual me tocó un poco la moral porque vivo a menos de 5 minutos de un vacunódromo gigante.

Además, hablando con mis amigos, me di cuenta que era el único pringado al que vacunaban fuera y más tarde.

Total, estos días iba enfurruñado como una mona y como todo dios me decía que si volvía a pedir cita seguro que encontraba en mi ciudad y antes, me la jugué a cambiarla.

¡ERROR!

Resulta que esta semana también han abierto la vacunación para la franja inferior a la mía (los millennials no merecemos ni una semana en exclusiva) y ahora al volver a pedir hora te meten en una web de espera de 10 minutos y solo te ofrecen plazas donde Cristo perdió la alpargata, a ciudades que están a 4 horas de donde vivo.

...

Vamos ahora a esta mañana.

Era temprano, me encontraba paseando a mis perras al lado del vacunódromo y pensé que el destino me estaba gritando que era el mejor momento para probar suerte de nuevo.

Pero justo cuando entraba a la web desde el móvil, una de mis perras (de pelo largo y sedoso recién lavada hace unos días) ha decidido aprovechar para arrastrarse cuerpo entero en una enorme caca desecha que no puedo asegurar que fuera perruna.

Total que sigo sin tener hora y he invertido media mañana en dejar limpia a mi perra.

En mi día a día veo muchos cursos online de estilo "aprende a programar en 2 horas de 0 hasta el infinito y más allá".

Por suerte SiliCodeValley funciona diferente a mi forma de ser y apuesto por crear cursos en profundidad, donde se explica todo paso por paso, repleto de ejemplos y sin atajos mágicos que te pueden llevar a situaciones como la que viví hoy.

David Perálvarez