Una de las sucias artimañas que utilicé para intentar llevar a los actuales alumnos de la academia hasta este boletín fue la promesa de explicar cómo conseguí mi primera cita con mi actual pareja.

Y como las promesas hay que cumplirlas y prefiero dejarme en evidencia ahora que todavía somos pocos, vamos con la historia.

Era inicio de 2020 y por primera vez en mi vida me veía utilizando Tinder.

Yo que siempre había renegado de esas apps de ligoteo, me encontraba instalándome Tinder (y Bumble, en honor a la verdad).

Además, dio la casualidad de que tres de mis mejores amigos nos encontrábamos en la misma situación: solteros tras estar muchos años en pareja y con ganas de "salir a conocer mundo".

Al principio me estalló la cabeza con estas apps, en cierto modo son una mercantilización y banalización de las relaciones. Pero luego me di cuenta que los tiempos habían cambiado y que sin su ayuda difícilmente encontraría alguien con quien encajar (capaz de aguantarme).

Como si fuera una máquina de casino te pasabas el rato hipnotizado con el "swipe left, swipe right" con la esperanza de que te tocara un "it's a match".

Dejando de lado las peripecias vividas en ese camino, acabé topando con "G", una chica con la que tras tener nuestra primera conversación fue como cuando te ponen un masajeador craneal en la cabeza de esos que dan gustillo (eso mismo le dije y le caí en gracia).

Pasaron los días e incluso tuvimos una "cita" por Skype ya que estábamos en pleno confinamiento.

Hasta que en las noticias anunciaron que se abría la veda: ya era posible ir a Barcelona desde mi ciudad.

Así que me tocó pensar en una forma original de pedirle una primera cita que no pudiera rechazar.

Y esa idea fue grabar un episodio de podcast.

Con su música de fondo, su introducción, la petición formal, una llamada a la acción y despedida.

Lo llamé "Mira mamá sin dientes" haciendo alusión al típico niño que se la juega a ir con la bici sin manos y se estampa contra el suelo.

...

Resumiendo, yo creo que le gustó porque un año después seguimos juntos :)

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David Perálvarez