Había pasado poco tiempo desde que abandoné mi sueño emprendedor de fundar una startup con sede en Silicon Valley.

Ya no me quedaban ahorros y tenía que conseguir pasta sí o sí.

En aquel entonces no tenía ni idea de cómo ser freelance, no sabía nada de precios ni tenía experiencia con clientes.

El caso es que un conocido me pasó el contacto de una chica que necesitaba un sitio web.

Era bloguera de moda y quería algo así como un blog y portfolio al mismo tiempo, no lo recuerdo bien.

En resumen, necesitaba el dinero y accedí a hacer el proyecto.

Entonces me acordé que años atrás había trabajado con WordPress e incluso le había hecho modificaciones (por supuesto pasándome por el forro todos los estándares) y para ese proyecto era justo lo que necesitaba.

Recuerdo que quedé con la chica en una cafetería de Barcelona, estuvimos como dos horas definiendo el proyecto y acordamos el precio en ese mismo momento.

Agárrate que viene la cifra: le dije que lo haría todo por 100€.

No, no me he dejado un cero. Simplemente era un completo ignorante de la vida en aquella época.

Y no te lo pierdas, le dije 100€ pensando por lo bajini "Buah ni de coña aceptará 100 eurazos".

Por supuesto fue la primera y última vez que cobré eso. Pero estoy orgulloso de haber batido el récord de ofrecer el servicio peor pagado de la historia.

Por el siguiente proyecto cobré 300€, después 600€ y fui subiendo hasta darme cuenta de que estaba regalando mi trabajo.

Pero oye:

Si resulta que como yo has cobrado 100€ por una web, en lugar de fustigarte, suscríbete 3 meses a SiliCodeValley y aprende a crear sitios web a medida que puedas vender a un precio mucho más elevado.

David Perálvarez