Imagina por un momento que eres carpintero y viene hasta tu taller un cliente que te pide una mesa con 3 patas.

Tú te pones a trabajar y una vez acabas el proyecto, le entregas la mesa, el cliente se va contento y tú sigues feliz con tu vida.

¿Fin de la historia? No.

Imagina ahora que al cabo de 5 años aparece de nuevo el cliente muy enfadado preguntándote que por qué la mesa no tiene 4 patas.

¿No tiene sentido verdad?

Pues eso es tal cual lo que me pasó hace unos días.

Recientemente he vivido en mis propias carnes lo absurdo que es que un cliente te tire toda su caballería encima, para intentar responsabilizarte de que su plataforma no incluye una funcionalidad que jamás me pidieron implementar previamente.

Dicha funcionalidad resultó ser un requisito un indispensable tras haberse beneficiado de ciertas ayudas del estado y sin ella, tenían un serio problema.

Ciertamente viví esta situación como una pesadilla, porque cuando alguien más grande que tú se ve acorralado, te va a intentar cargar el muerto para librarse él y, aunque no tengan ninguna razón, sabes que te va a tocar perder tu tiempo y dinero intentando demostrar que no tiene ningún sentido lo que se te está acusando.

Por suerte uno es perro viejo y en todos los presupuestos dejo clarísimo que todo lo que no se haya indicado explícitamente en él, ni entra ni se le espera. Asimismo, guardo copia de todos los correos intercambiados con los clientes.

No obstante, les propuse llevar a cabo una alternativa para evitarles el serio problema que les venía encima.

Por supuesto, les cobré por implementar dicha solución, les dejé claro que no me volverían a faltar el respeto como profesional nunca más y finalicé mi relación comercial con ellos.

Toda esta historia te la cuento por 3 motivos:

1- Cúbrete las espaldas siempre por adelantado. Deja claro qué entra y qué no en tus servicios. Y a poder ser que te firmen el presupuesto o un contrato.

2- Un cliente contento puede acabar siendo tu peor pesadilla cuando le vienen mal dadas. Imagino que es cuestión de supervivencia y de falta de escrúpulos.

3- No dejes que nadie te falte el respeto como profesional. Si lo hacen mándalos a tomar viento fresco.

Espero que no tengas que vivir una historia de terror parecida y si llega a ocurrirte, al menos hayas podido blindarte bien antes.

Novedades en la plataforma:


Ya está completo el curso “Formularios en PHP” donde aprenderás a crear, manejar y validar formularios en PHP.

El curso está formado por 4 módulos, 36 lecciones y una duración de 3,15 horas.

- En el primer módulo aprenderás las bases de un formulario en PHP: GET, POST, enviar y recibir datos en un mismo archivo, evitar ataques XSS...

- En el segundo aprenderás a validar todo tipo de datos desde el lado del servidor.

- En el tercero te mostraré cómo crear un formulario de subida de archivos y cómo validarlo.

- Y en el último repasaremos todo lo visto en el curso con un ejemplo práctico de formulario de contacto, que podrás usar en tus futuras aplicaciones web.

Si tienes dudas de si merece la pena o no aprender a crear formularios en PHP, piensa en tu día a día con cuántos formularios interaccionas para entender su importancia.

Echa un vistazo al curso y empieza a aprender

David