El otro día estuve con Nahuai y Esther, los cuales ya conoceréis de los directos que hacemos conjuntamente.

Durante el rato que estuvimos juntos salió el tema de que hacía un tiempo había anunciado por estos correos que dejaba Twitter, pero que días después mi actividad había aumentado.

¿A qué se debía este cambio?

Me divierte ver cómo Twitter parece estar dirigido por un loco al volante. Y como ya he dicho otras veces, seguramente todos seríamos más felices si tanto Twitter como sus primos hermanos desaparecen de la faz de la tierra.

Pues la última ocurrencia del jefazo de Twitter fue someter a votación pública si debería dimitir como jefe de Twitter.

Y todos como locos a votar, como si los 44.000 millones de dólares que valió la compra de Twitter no fueran a influir en que va a seguir allí, aunque solo sea por un capricho de ser astronómicamente rico.

Dejando de lado que seguramente esto lo ha hecho porque es un trol nato, a veces en nuestros negocios tendemos a hacer todo los que nos exige un cliente, dejando de lado nuestros deseos / aspiraciones propias.

Y yo creo que eso es un error, porque si bien cuando uno se hace freelance pasa de tener un solo jefe a tener muchos, a veces se nos olvida que ya no somos empleados de nadie.

He querido compartirte esta reflexión porque muchas veces es a mí a quien se le olvida esto y no está de más recordarlo de tanto en cuando.

En 13 días se cierran puertas.

David