Cada cierto tiempo nos juntamos un grupo de amigos y vamos a cenar a un bar de la ciudad donde vivo.

Este bar es bastante curioso, se trata de una peña de fútbol, concretamente del Atlético de Madrid y la decoración es bastante, como decirlo, barroca.

A mí el fútbol me la trae al pairo pero siempre digo sí a comer allí por lo buenas que están sus tapas, el buen trato que recibimos, las risas que solemos echar cuando nos juntamos y el precio sorprendentemente barato.

Pero ocurre algo. Y ese algo es que siempre está vacío y no entiendo el porqué.

En ningún sitio nos tratan con ese afecto, nos ponen esa cantidad de comida y nos invitan a chupitos (de esos de manzana sin alcohol).

En cambio justo al lado hay otro bar y al fijarme en qué estaban cenando, pude ver que en una mesa se estaban comiendo un arroz que parecía de plástico (de esos que sirven en Barcelona a los turistas).

En nuestro sector ocurre algo parecido, parece que hay compañeros a los que nunca les falta trabajo y otros que siempre van apurados.

Sobre este tema hablé en una WordCamp hace un par de años y puedes ver el vídeo gratis en WordPress.tv

En él te cuento cómo especializarme fue mi solución.

PD: Sí. Llevo dos días hablando de comida, no es tan grave, disfruto comiendo y no confío en las personas que dicen que solo comen porque no les queda más remedio.