Hoy me ha tocado madrugar.

Pero no me quejo porque por fin me he podido vengar de mis perras, que tienen la mala costumbre de intentar hacerme levantar una hora antes cada día, y hoy he sido yo quien las ha despertado antes de tiempo.

¿Apasionante mi vida verdad? Pero este no es el tema de hoy.

Hoy quiero hablarte de los que para mí serían los mejores actores de thrillers pero desaprovechan todo su potencial:

Los trabajadores de la ITV (Inspección técnica del vehículos).

Todo el proceso de pasar la ITV me recuerda a un pasaje del terror.

Te hacen ir metiendo el coche en varias salas y en cada una te está esperando una persona con la cara de póker e inexpresiva más lograda que jamás te hayas topado.

Y empieza el show:

"Dame la ficha técnica"
"Apaga el motor, ¡no te he dicho que frenes!"
"Pon las largas, las cortas no, ¡las largas!"
"Abre el capó, ¿no sabes cómo se abre?"
"Acelera, no tanto, un poco más"
"Baja del coche, sube, déjalo aquí"

Y entre ese baile coordinado, los ves que se van comentando cosillas entre ellos, con alguna risilla (seguramente estén hablando de fútbol) pero a mí me da la sensación de que todos conspiran en mi contra.

Es cuando me entran sudores fríos y empiezo a pensar:

"Mierda, me dejé una pasta el otro día en el mecánico y el maldito coche no pasará la ITV"

Pero acaba el circuito y un señor MUY amable, que lo tienen al final a propósito, te dice:

"Muchas gracias, todo perfecto, ¡hasta el año que viene!"

Y entonces me pregunto el por qué de tanto sufrimiento.

Lo que te decía, unos magos del suspense.

Mi reflexión de hoy es que vale la pena intentar agudizar la empatía con nuestros clientes, los cuales es muy posible que no tengan conocimientos técnicos y nuestro trabajo no solo es crear / mantener sus proyectos sino hacerles sentir tranquilos en el proceso.

Y para transmitir tranquilidad lo mejor es tener una buena formación.

David